Este artículo describe el marco general con carácter informativo. No reproduce el articulado ni las tablas de la reglamentación, y no incluye periodicidades ni umbrales concretos, porque dependen de las características de cada equipo y de la instrucción técnica que le resulte aplicable.
Lo aplicable a su instalación se determina caso por caso, consultando el texto oficial y, cuando procede, al órgano competente en materia de industria.
El marco, en términos generales
En España, la seguridad de los equipos a presión durante su vida en servicio está regulada por el Real Decreto 809/2021, de 21 de septiembre, que aprueba el Reglamento de equipos a presión y sus instrucciones técnicas complementarias, y que derogó el anterior Real Decreto 2060/2008.
Ese reglamento establece criterios sobre la instalación y puesta en servicio, las inspecciones periódicas, las reparaciones y las modificaciones de los equipos incluidos en su ámbito, así como obligaciones para la empresa usuaria.
Conviene distinguirlo de otra cosa que a menudo se confunde: la fabricación y el marcado CE del equipo se rigen por normativa distinta, de origen europeo. La categoría que resulta de esa evaluación influye después en las obligaciones durante el servicio.
Empiece por saber qué tiene. Una fotografía de la placa de características permite orientar en qué situación se encuentra su equipo.
Qué equipos suele haber en una sala de compresores
En una instalación industrial de aire comprimido, los elementos que habitualmente entran en esta conversación son:
- El depósito de aire comprimido principal.
- El calderín integrado en algunos compresores, que a veces se olvida porque va dentro de la cabina.
- Depósitos de acumulación intermedios repartidos por la planta.
- Determinados componentes de secadores y equipos de tratamiento.
- Los elementos de seguridad asociados, como las válvulas de seguridad.
Que un equipo concreto esté sujeto a unas u otras obligaciones depende de sus características técnicas. No hay una regla general que sirva para todos.
La placa de características: por dónde empezar
Todo empieza por saber qué se tiene. Y eso está, casi siempre, en la placa de características del equipo.
Localícela y fotografíela. Suele ir en un lateral del depósito o en el interior de la cabina del compresor, y contiene los datos que permiten determinar la situación del equipo.
Si la placa está ilegible por corrosión o pintura —cosa frecuente en equipos antiguos—, no dé el equipo por perdido: hay otras vías para reconstruir la información, aunque el procedimiento sea más laborioso.
Lo que no conviene es seguir funcionando sin saber qué se tiene instalado.
Si la documentación no aparece
Es la situación más común, y en la mayoría de los casos tiene solución. Los motivos habituales por los que se ha perdido:
- La empresa ha cambiado de titular y los papeles no se traspasaron.
- Se trasladó la actividad y la documentación se quedó por el camino.
- El equipo se compró de segunda mano sin exigir la documentación.
- Simplemente han pasado veinticinco años.
El primer paso es siempre el mismo: inventariar. Recorrer la instalación, identificar todos los equipos a presión que hay, fotografiar sus placas y reunir todo lo que se conserve —manuales, declaraciones, actas de inspecciones anteriores, facturas de compra—.
Con ese diagnóstico se determina qué falta y por qué vía puede reconstruirse. No antes: empezar a tramitar sin saber qué hay es la forma más rápida de perder tiempo y dinero.
Cuatro situaciones típicas
| Situación | Por dónde se empieza |
|---|---|
| Instalación nueva | Se prevé desde el proyecto: documentación del fabricante, requisitos de instalación y trámite de puesta en servicio. Es el escenario más sencillo y el más barato. |
| Instalación existente sin papeles | Inventario, recopilación de lo que exista y determinación de qué se puede reconstruir. |
| Ampliación o modificación | Añadir un depósito o modificar la instalación afecta a la documentación existente y obliga a actualizarla. No es un trámite que se pueda dejar para después. |
| Equipo de segunda mano | Su incorporación tiene requisitos documentales propios. Conviene verificarlos antes de comprarlo, no después de tenerlo en la nave. |
Ese último caso merece un aviso. Comprar un depósito de ocasión sin su documentación puede salir muy caro, y el momento de descubrirlo no debería ser cuando ya está instalado.
Al terminar cualquiera de estos procesos, lo razonable es quedarse con dos cosas: la documentación ordenada y un calendario de las revisiones que correspondan. Eso último es lo que evita volver a estar en la misma situación dentro de unos años.