Calidad del aire comprimido
Si el aire toca el producto, suponer que está limpio no basta. La calidad se mide en el punto de uso, que es donde importa, y no a la salida del compresor.
Qué establece ISO 8573-1
ISO 8573-1 es la norma internacional que proporciona el marco para clasificar la pureza del aire comprimido. Lo hace mediante clases referidas a tres contaminantes:
- Partículas sólidas.
- Agua, expresada habitualmente mediante el punto de rocío.
- Aceite total.
La calidad requerida se expresa entonces como una combinación de clases, una por contaminante. Esa notación es la que permite que fabricante, instalador y cliente hablen del mismo requisito sin ambigüedad.
No reproducimos aquí las tablas ni los valores límite de cada clase: son contenido protegido por derechos de autor. La norma está disponible a través de ISO y de UNE, y en cualquier informe le indicamos las clases medidas con su referencia.
Quien fija la clase necesaria no es el instalador, sino el proceso: la normativa sectorial aplicable, el sistema de calidad de la planta o el cliente final.
Por qué medir en el punto de uso
Es el error más frecuente: verificar la calidad a la salida del tratamiento y dar por bueno todo lo que viene después.
Entre el equipo de tratamiento y la máquina hay decenas o cientos de metros de tubería que pueden aportar contaminación por su cuenta:
- Óxido y cascarilla desprendidos del interior de tuberías de acero al carbono antiguas.
- Condensación en tramos fríos, si el punto de rocío no tiene margen suficiente respecto a la temperatura más baja del recorrido.
- Aceite acumulado en tramos bajos y en puntos muertos, procedente de años de arrastre.
- Restos de teflón, sellantes y virutas de un montaje mal ejecutado.
- Contaminación introducida por mangueras y conexiones rápidas manipuladas continuamente.
Por eso la medición se hace en el punto de uso real, con el proceso funcionando.
La calidad se mide donde se usa. Un aire impecable a la salida del compresor puede llegar contaminado al final de una red antigua.
Qué se mide y cómo
| Parámetro | Cómo se determina |
|---|---|
| Partículas sólidas | Recuento por tamaño mediante contador de partículas en la línea. |
| Contenido de agua | Medición del punto de rocío a presión con higrómetro específico para aire comprimido. |
| Aceite residual | Captación de la muestra y determinación del contenido de hidrocarburos. |
| Microorganismos | Cuando el proceso lo requiere, muestreo específico. Se plantea al definir el alcance. |
Se acuerdan de antemano los puntos de medición, el momento del ciclo productivo y las condiciones, porque la calidad puede variar entre el arranque de la planta y el régimen estable.
Qué hacer si el resultado no es el esperado
Medir sin plan de acción no sirve de mucho. Según el contaminante que se desvíe, la corrección va por un camino u otro:
- Exceso de agua: revisar el secador y su capacidad frente a la temperatura real de trabajo, y comprobar las purgas.
- Exceso de aceite: estado del separador del compresor, tren de filtración y, en casos exigentes, valorar tecnología exenta de aceite.
- Exceso de partículas: filtración final y, muy a menudo, estado interior de la red. Si la tubería está oxidada por dentro, ningún filtro la arregla de forma duradera.
Tras la corrección conviene repetir la medición para verificar que ha funcionado.
Qué obtiene
- Medición en el punto de uso. Donde el aire toca el proceso, no donde resulta más cómodo medir.
- Los tres contaminantes. Partículas, agua y aceite, con el marco de clasificación de la norma.
- Informe trazable. Con instrumentos, condiciones y puntos de medición documentados.
- Plan de corrección. Si algún parámetro se desvía, se identifica la causa y se propone la solución.
Dónde se aplica
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Preguntas frecuentes
¿Qué clase de aire necesita mi proceso?
La determina el proceso y la normativa que le resulte aplicable, no el instalador. En alimentación y en farmacia suelen fijarla el sistema de calidad de la planta, las guías del sector o el cliente final.
Nuestro papel es medir con rigor y decirle si la instalación alcanza el requisito que usted debe cumplir.
¿Un compresor exento de aceite garantiza aire de calidad?
Elimina la aportación de aceite desde la compresión, que es una parte importante del problema pero no todo. Quedan las partículas, el agua y la contaminación que puede aportar la propia red.
Un aire impecable en origen puede llegar contaminado al final de una tubería de acero antigua. De ahí la insistencia en medir en el punto de uso.
¿Con qué frecuencia hay que medir?
Depende de la criticidad del proceso y de lo que exija su sistema de calidad. En instalaciones críticas se establece una periodicidad fija y se repite tras cualquier modificación de la instalación.
También conviene medir siempre después de una corrección, para verificar que ha surtido efecto.
¿Emiten ustedes un certificado?
Emitimos un informe técnico con los resultados, los instrumentos empleados, los puntos y las condiciones de medición.
Si su cliente o su auditor exigen un certificado emitido por un laboratorio acreditado, indíquenoslo al definir el alcance para orientarle sobre esa vía, que es distinta.
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