Aire comprimido para alimentación y bebidas
Cuando el aire toca el producto o el envase, deja de bastar con que el compresor funcione. Pasa a formar parte del sistema de seguridad alimentaria de la planta, y como tal hay que controlarlo y documentarlo.
Exigencias típicas
- Ausencia de aceite en líneas de contacto
- Punto de rocío con margen suficiente
- Verificación periódica en el punto de uso
- Red que no aporte contaminación
La calidad se define por línea, no por planta
Es el error más caro que vemos en este sector: elevar la calidad del aire de toda la instalación para satisfacer la exigencia de una sola línea.
Filtrar de más tiene un coste permanente, porque cada etapa introduce pérdida de carga y esa pérdida se compensa comprimiendo a más presión. Lo razonable suele ser separar circuitos:
- Una línea general para servicios, accionamientos y tareas auxiliares.
- Una línea tratada, con la calidad que exija el proceso, para los puntos que tocan producto o envase.
Quién fija esa calidad no es el instalador: la determinan la normativa aplicable, el sistema de calidad de la planta o el cliente final. Nuestro papel es alcanzarla y acreditar que se alcanza.
Verificar en el punto de uso
Comprobar la calidad a la salida del tratamiento y dar por bueno todo lo que viene después es una suposición peligrosa. Entre el equipo y la máquina puede haber centenares de metros de tubería que aporten contaminación por su cuenta: óxido de una red de acero antigua, condensación en tramos fríos o aceite acumulado en puntos muertos.
La medición de calidad del aire se hace donde el aire toca el proceso, con la planta funcionando con normalidad, y se documenta con instrumentos, condiciones y puntos de medida. Es lo que suele exigir un auditor externo.
Un compresor exento de aceite elimina la aportación desde la compresión, pero no resuelve por sí solo el agua, las partículas ni el estado de la red.
Cada proceso tiene su exigencia. Cuéntenos qué fabrica y qué le pide al aire comprimido, y le proponemos la configuración adecuada.
Hablar con un técnico
Si prefiere explicarlo por teléfono, llame y describa el equipo y el síntoma. Es la vía más rápida para orientar una avería.
Preguntas frecuentes
¿Qué clase de aire necesita mi proceso?
La determina su sistema de calidad, la normativa sectorial que le resulte aplicable o su cliente final. No es una decisión del instalador.
Lo que nosotros hacemos es medir con rigor y decirle si la instalación alcanza ese requisito en el punto de uso.
¿Basta con un compresor exento de aceite?
No. Garantiza que no se aporta aceite desde la compresión, que es una parte importante del problema, pero quedan el agua, las partículas y la contaminación que puede aportar la propia red.
Un aire impecable en origen puede llegar contaminado al final de una tubería antigua.
Consultar para su proceso
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¿Necesita resolver un problema de aire comprimido?
Cuéntenos qué equipo tiene y qué le está pasando. Le respondemos con una propuesta concreta, no con un catálogo.